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El objetivo del Value Investing: batir al mercado

- Bertrand Regader Escrito por Bertrand Regader
El objetivo del Value Investing: batir al mercado

El value investing suele presentarse como una filosofía paciente, racional y centrada en comprar empresas por debajo de su valor intrínseco. Todo eso es cierto, pero a veces se evita decir lo más importante: su objetivo económico es batir al mercado.

Si voy a dedicar cientos de horas a estudiar balances, leer informes anuales, valorar empresas y soportar una cartera diferente al índice, debería aspirar a obtener una rentabilidad superior a la de una alternativa pasiva razonable. De lo contrario, habría asumido más trabajo, más riesgo de equivocarme y probablemente más costes para terminar en el mismo sitio o peor.

Esto no significa superar al índice cada trimestre ni todos los años. Significa generar, durante un periodo suficientemente largo, una rentabilidad compuesta superior después de costes, impuestos y errores. Esa diferencia parece pequeña sobre el papel, pero puede transformar el resultado final.

Qué significa realmente batir al mercado

La CNMV define la gestión activa como aquella que pretende superar un índice o activo de referencia aprovechando posibles ineficiencias del mercado. La gestión pasiva, en cambio, trata de reproducir la evolución de ese índice.

Por tanto, batir al mercado exige comparar dos resultados equivalentes:

  • La misma clase de activo.
  • Un nivel de riesgo razonablemente comparable.
  • La misma divisa.
  • El mismo periodo.
  • Dividendos incluidos y reinvertidos.
  • Costes descontados.
  • Una fiscalidad comparable cuando sea posible.

Decir que una cartera española ha batido al Nasdaq 100 durante un año no aporta demasiado si asumió un riesgo, una concentración y una exposición sectorial completamente diferentes. Tampoco sería justo comparar una cartera defensiva mundial con un índice estadounidense dominado por grandes tecnológicas sin explicar esa diferencia.

Tipo de cartera Referencia potencial
Grandes empresas estadounidenses S&P 500 con dividendos
Acciones globales desarrolladas MSCI World o índice equivalente
Acciones mundiales, incluidos emergentes MSCI ACWI o FTSE All-World
Pequeñas empresas europeas Índice europeo de small caps
Cartera de dividendos estadounidense Índice de dividendos comparable

El benchmark debe elegirse antes de conocer el resultado. Cambiarlo después para parecer mejor es hacerse trampas.

Por qué no basta con ganar dinero

Una cartera puede subir un 30 % en cinco años y haber ofrecido un resultado mediocre si el mercado comparable avanzó un 60 %. Se ha ganado dinero nominalmente, pero se ha perdido frente a la alternativa disponible.

Existe además un coste de oportunidad. El capital invertido en una estrategia no puede estar simultáneamente en otra. Por eso no me preguntaría solamente cuánto he ganado, sino cuánto habría obtenido con una cartera indexada sencilla, diversificada y barata.

Un ejemplo puramente ilustrativo muestra la importancia de una diferencia aparentemente modesta:

Capital inicial Rentabilidad anual Capital después de 20 años
100.000 € 7 % 386.968 €
100.000 € 9 % 560.441 €

Dos puntos porcentuales anuales producen una diferencia cercana a 173.500 euros. Pero el efecto también funciona al revés. Quedarse dos puntos por debajo del mercado durante décadas puede destruir una parte considerable del patrimonio potencial.

El value investing no busca ganar todos los años

Aquí aparece una distinción importante. Batir al mercado a largo plazo no implica hacerlo en cada ejercicio.

Una cartera value puede quedarse atrás cuando los inversores pagan múltiplos cada vez mayores por empresas de crecimiento, cuando unas pocas compañías gigantes impulsan el índice o cuando los negocios baratos siguen abaratándose. También puede comportarse mejor durante caídas, recesiones o cambios de ciclo.

Berkshire Hathaway lleva décadas publicando una comparación anual frente al S&P 500 con dividendos. Su historial muestra numerosos años de inferior comportamiento, incluso dentro de un resultado acumulado extraordinario. La lección no es que cualquier periodo malo deba justificarse como paciencia, sino que una estrategia diferente al índice tendrá inevitablemente fases de divergencia.

Yo evaluaría una estrategia activa durante un ciclo completo, idealmente entre cinco y diez años. Aun así, esperar no convierte una mala estrategia en una buena. Si los errores se repiten, las empresas elegidas deterioran sus fundamentales o la cartera pierde persistentemente frente a un índice adecuado, hay que cuestionar el proceso.

Por qué es tan difícil conseguirlo

Los datos son incómodos para la gestión activa. Según SPIVA Europe Year-End 2025, la mayoría de los fondos activos de renta variable domiciliados en Europa quedó por debajo de su índice en 18 de las 21 categorías analizadas. Entre los fondos globales denominados en euros, el 71 % no superó al S&P World durante 2025.

Un año no demuestra la superioridad de una estrategia, pero la evidencia histórica recuerda que batir consistentemente a un índice es difícil. Hay varias razones:

  • El mercado ya incorpora una enorme cantidad de información.
  • Otros participantes también buscan acciones infravaloradas.
  • Las comisiones y gastos reducen el resultado.
  • Comprar y vender genera costes e impuestos.
  • Los inversores tienden a perseguir rentabilidades pasadas.
  • Los errores de valoración pueden tardar años en reconocerse.
  • Las empresas aparentemente baratas pueden estar deteriorándose.

Además, antes de costes, el conjunto de inversores activos constituye aproximadamente el mercado. Después de costes, el promedio debe quedar por debajo. Para destacar hace falta alguna ventaja real.

Qué ventaja necesita un inversor value

No basta con leer libros de Buffett o calcular un PER. Una ventaja puede proceder de distintos lugares:

Un horizonte más largo

Muchos participantes están condicionados por resultados trimestrales. Un inversor paciente puede soportar que una tesis tarde años en materializarse, siempre que los fundamentales sigan intactos.

Un universo menos competido

Las empresas pequeñas, complejas, aburridas o poco cubiertas pueden ofrecer más ineficiencias que las mayores compañías del mundo. A cambio, suelen presentar menor liquidez y más riesgo específico.

Mejor análisis

Comprender una industria, detectar una mejora estructural o valorar correctamente activos ocultos puede proporcionar ventaja. Pero creer que se entiende una empresa no significa entenderla mejor que el mercado.

Mejor comportamiento

No vender por pánico, no perseguir modas y mantener liquidez cuando no existen oportunidades pueden resultar más importantes que utilizar modelos financieros sofisticados.

Disciplina de valoración

Una buena empresa no es una buena inversión a cualquier precio. El margen de seguridad protege frente a errores de estimación, cambios del negocio y acontecimientos inesperados.

Rentabilidad, riesgo y drawdowns

Batir al mercado no debería consistir simplemente en asumir más riesgo. Una cartera apalancada o concentrada en compañías volátiles puede superar al índice durante una subida y sufrir pérdidas devastadoras después.

Yo revisaría al menos estas variables:

  • Rentabilidad anualizada o CAGR.
  • Volatilidad.
  • Caída máxima desde máximos.
  • Tiempo necesario para recuperar pérdidas.
  • Concentración por empresa y sector.
  • Exposición a deuda, divisas y países.
  • Comportamiento en mercados bajistas.

Una cartera que obtiene un 9 % con caídas máximas del 15 % puede ser más adecuada que otra que consigue un 10 % pero llega a perder un 50 %. La rentabilidad importa, pero también la probabilidad de abandonar la estrategia en el peor momento.

Costes e impuestos: la rentabilidad que desaparece

La comparación debe hacerse en términos netos. La CNMV recuerda que las comisiones de gestión, depósito y otros gastos ya se descuentan del valor liquidativo de los fondos. En una cartera propia también existen compraventas, cambio de divisa, custodia, spreads y fiscalidad.

Una estrategia con elevada rotación necesita generar una ventaja bruta mayor para compensarlos. Por eso el value investing suele encajar mejor con periodos largos de mantenimiento y pocas decisiones de alta convicción que con una actividad constante.

No hacer nada también es una decisión. Comprar y vender para sentir que se está trabajando puede empeorar los resultados.

¿Y si no consigo batir al mercado?

La respuesta racional no es esforzarse todavía más por obligación. Puede ser reconocer que una cartera indexada diversificada, barata y mantenida durante décadas constituye una alternativa difícil de superar.

También es posible adoptar una estructura mixta:

  • Una parte principal indexada.
  • Una parte menor destinada a selección de acciones.
  • Un registro riguroso de resultados frente al benchmark.
  • Un límite de tiempo para comprobar si existe realmente una ventaja.

Esta estructura reduce el coste de equivocarse y permite aprender sin arriesgar toda la cartera.

Conclusión

El value investing no es una identidad ni una colección de ratios. Es una forma de gestión activa y, como tal, debe justificar su existencia frente a una alternativa pasiva.

El objetivo es batir al mercado a largo plazo, después de costes y con un riesgo asumible. No basta con ganar dinero, recibir dividendos o encontrar empresas con PER bajo. Hay que obtener un resultado superior al benchmark correcto y hacerlo mediante un proceso que pueda repetirse.

Si no existe una ventaja demostrable, indexarse no es rendirse. Puede ser la decisión más racional. Pero si decido seleccionar acciones, quiero medir el resultado con honestidad. La paciencia es necesaria, aunque nunca debería convertirse en una excusa permanente para justificar la inferior rentabilidad.

Criterio editorial

Contenido educativo. No constituye asesoramiento financiero, fiscal ni una recomendación personalizada de compra o venta.

4 Fuentes

Autor

Bertrand Regader

Revisión

Equipo editorial de Rentas Pasivas

Actualizado

30 de julio, 2026

Referencias enlazadas cuando el artículo usa datos, estudios o documentos externos.

Preguntas Frecuentes

¿El objetivo del value investing es siempre batir al mercado?
Como estrategia activa, debe aspirar a superar una alternativa pasiva comparable a largo plazo. También puede perseguir menor riesgo, pero ese objetivo debe definirse y medirse claramente.
¿Cuántos años hacen falta para saber si una cartera bate al mercado?
Un periodo de cinco a diez años y un ciclo completo ofrecen más información que uno o dos ejercicios. Aun así, ningún plazo elimina completamente el efecto de la suerte.
¿Qué índice debo utilizar como referencia?
Uno que represente el universo, la geografía, el tamaño empresarial, la divisa y el nivel de riesgo de la cartera. Debe incluir dividendos para que la comparación sea justa.
¿Quedarse por debajo del índice un año significa que la estrategia ha fallado?
No. Una estrategia activa puede atravesar varios años débiles. Lo importante es revisar el proceso, los fundamentales y el resultado acumulado durante un periodo suficientemente largo.
¿Es mejor invertir en un índice que seleccionar acciones?
Para quien no dispone de tiempo, conocimientos o una ventaja clara, una cartera indexada barata y diversificada puede ser más razonable. La selección de acciones no garantiza una rentabilidad superior.
Bertrand Regader

Escrito por

Bertrand Regader

Editor de Rentas Pasivas

Emprendedor y divulgador especializado en educación financiera, inversión inmobiliaria y creación de patrimonio a largo plazo. Firma contenidos de Rentas Pasivas con un enfoque práctico, transparente y prudente.

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Bertrand Regader. (2026, julio 30). El objetivo del Value Investing: batir al mercado. Rentas Pasivas. https://rentaspasivas.com/batir-al-mercado-value-investing

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