Cubre gastos esenciales
Calcula vivienda, comida, suministros, transporte, seguros y cuotas mínimas. El objetivo depende de tus cargas y estabilidad, no de una cifra redonda universal.
Comprueba si tu fondo de emergencia te protegería ante un imprevisto o si estás más expuesto de lo que crees.
Un fondo de emergencia es tu red de seguridad: cubre meses de gastos para que un susto no se convierta en deuda.
No fija un número universal de meses ni recomienda invertir la reserva. Liquidez, estabilidad, seguros y personas a cargo cambian el objetivo.
Calcula vivienda, comida, suministros, transporte, seguros y cuotas mínimas. El objetivo depende de tus cargas y estabilidad, no de una cifra redonda universal.
El fondo debe poder utilizarse con rapidez y bajo coste. Una inversión volátil o un inmueble no cumple esa función aunque forme parte de tu patrimonio.
Define qué situaciones son emergencias y cómo reconstruirás la reserva después. Un gasto previsible necesita una provisión distinta.
Entre tres y seis meses de gastos es una referencia habitual, pero una persona con empleo temporal, dependientes o ingresos concentrados puede necesitar más. Quien cuenta con apoyos sólidos y gastos flexibles puede justificar otro nivel.
Prioriza seguridad, liquidez y acceso. Revisa límites, comisiones, plazo de retirada y protección aplicable; perseguir rentabilidad puede ser contraproducente si obliga a esperar o asumir pérdidas.
Una avería inesperada encaja; un seguro anual o unas vacaciones no, porque su fecha o finalidad era previsible. Crear provisiones separadas evita vaciar el colchón y creer que cada año surge una crisis.
Estos son tus resultados basados en tus respuestas.
No fija un número universal de meses ni recomienda invertir la reserva. Liquidez, estabilidad, seguros y personas a cargo cambian el objetivo.
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