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Comprar piso sin entrada: 8 formas de conseguirlo

- Bertrand Regader Escrito por Bertrand Regader
Comprar piso sin entrada: 8 formas de conseguirlo

Comprar un piso sin entrada es posible en algunos casos, pero conviene empezar aclarando qué significa realmente. En España, las entidades suelen financiar hasta alrededor del 80 % del valor de tasación, de modo que el comprador debe cubrir el resto con ahorros. A esto se añaden los impuestos y otros gastos de la compraventa.

Por tanto, conseguir una hipoteca del 100 % no significa necesariamente comprar sin dinero. Puede eliminarse la aportación destinada al precio, pero seguir haciendo falta liquidez para impuestos, tasación, registro y otros costes. En este artículo explico las ocho vías más habituales, qué exige cada una y dónde están los riesgos que a menudo se pasan por alto.

Qué significa comprar un piso sin entrada

La entrada es la parte del precio que no cubre la hipoteca. Si una vivienda cuesta 200.000 euros y el banco presta 160.000, la entrada sería de 40.000 euros.

El problema es que la compra también genera gastos. En vivienda nueva se paga, con carácter general, un 10 % de IVA y el AJD correspondiente. En vivienda usada se paga el ITP, cuyo tipo depende de la comunidad autónoma. Además, el comprador suele asumir la tasación, la inscripción registral de la compraventa y otros costes asociados.

Comprar sin entrada suele significar financiar el 100 % del precio, no el 100 % de toda la operación.

8 formas de comprar un piso sin entrada

Vamos a ver varias fórmulas con las que llegar a acceder a la compra de una vivienda sin tener que aportar dinero de tu bolsillo (o muy poco).

1. Utilizar la línea de avales ICO para primera vivienda

La línea estatal de avales para primera vivienda puede cubrir hasta el 20 % del principal del préstamo. La cobertura puede alcanzar el 25 % cuando la vivienda tiene una calificación energética D o superior.

Está dirigida principalmente a jóvenes de hasta 35 años y a familias con menores a cargo. La formalización de operaciones se ha ampliado hasta el 31 de diciembre de 2027, aunque deben cumplirse los límites de ingresos, patrimonio, residencia y precio aplicables.

El aval no es una subvención. El comprador sigue debiendo el 100 % del préstamo y el banco conserva la decisión final sobre su concesión.

2. Acogerse a avales autonómicos

Algunas comunidades autónomas disponen de programas propios para facilitar la compra de la primera vivienda. Suelen cubrir una parte del tramo que queda por encima del 80 %, pero los requisitos cambian según la región, la edad, los ingresos y el precio del inmueble.

Antes de contar con esta vía, revisaría tres aspectos:

  • Que la convocatoria siga abierta.
  • Que el banco elegido esté adherido.
  • Que el aval sea compatible con otras ayudas.

Los avales públicos no siempre pueden acumularse. Por ejemplo, la línea estatal impide que una misma operación cuente con otro aval público destinado a financiar la adquisición.

3. Negociar una hipoteca del 100 % por solvencia elevada

Algunas entidades pueden financiar el 100 % del precio cuando el perfil del comprador es especialmente sólido. No existe un derecho a obtenerlo y suele reservarse a clientes con ingresos estables, bajo endeudamiento, historial financiero limpio y buena capacidad de ahorro.

También pueden influir la relación previa con el banco, el tipo de empleo, la edad, la calidad del inmueble y la facilidad para venderlo si se produce un impago.

El coste puede ser un tipo de interés menos competitivo, más productos vinculados o mayores exigencias de garantías.

4. Aportar otra vivienda como garantía adicional

Otra opción es hipotecar la vivienda comprada y añadir un segundo inmueble como garantía. Puede ser una propiedad del comprador o de un familiar.

Esta estructura reduce el riesgo percibido por el banco, pero aumenta mucho el riesgo familiar. Si el préstamo no se paga, no solo queda expuesto el piso adquirido, sino también el inmueble aportado como garantía.

Yo no la consideraría una solución sencilla. Exige estudiar el peor escenario, limitar claramente la responsabilidad y obtener asesoramiento jurídico independiente.

5. Comprar una vivienda propiedad del banco

Las entidades pueden ofrecer condiciones de financiación más flexibles en inmuebles de su propia cartera o comercializados por sociedades vinculadas. En algunos casos, la financiación puede acercarse al 100 % del precio.

Esto no convierte automáticamente la vivienda en una buena compra. Conviene revisar:

  • Estado de conservación y coste de reforma.
  • Cargas, ocupantes y situación registral.
  • Gastos de comunidad pendientes.
  • Precio frente a inmuebles comparables.
  • Condiciones reales de la hipoteca.

Una financiación elevada no compensa pagar un precio excesivo o comprar un inmueble difícil de vender.

6. Recibir una donación o un préstamo familiar

La familia puede cubrir la entrada mediante una donación o un préstamo. Son dos operaciones distintas.

Una donación puede generar tributación para quien recibe el dinero, con diferencias importantes entre comunidades autónomas. Un préstamo familiar puede pactarse sin intereses, pero debe documentarse, justificar el movimiento bancario y cumplir las obligaciones fiscales formales.

La improvisación es un error. Entregar dinero sin contrato ni trazabilidad puede crear problemas fiscales, sucesorios y familiares.

7. Firmar un alquiler con opción a compra

En un alquiler con opción a compra, el inquilino obtiene el derecho a comprar la vivienda durante un plazo determinado. Parte de las rentas, y en ocasiones una prima inicial, puede descontarse del precio.

Esta fórmula permite ganar tiempo para ahorrar o mejorar la solvencia. Sin embargo, no garantiza que el banco conceda posteriormente la hipoteca.

El contrato debe regular con precisión:

  • Precio de compra.
  • Plazo para ejercer la opción.
  • Cantidades descontables.
  • Reparto de gastos y reparaciones.
  • Consecuencias si finalmente no se compra.
  • Posibilidad de vender o hipotecar el inmueble.

8. Pactar el pago aplazado con el vendedor

El vendedor puede aceptar cobrar una parte del precio más adelante. Por ejemplo, el banco financia el 80 % y el vendedor aplaza el 20 % restante.

Es una financiación privada que debe formalizarse correctamente. El vendedor puede exigir intereses, garantías, una condición resolutoria o una hipoteca a su favor.

No es una vía frecuente, pero puede funcionar cuando existe confianza, el vendedor no necesita todo el dinero de inmediato o la vivienda lleva tiempo en el mercado.

Comparativa rápida

Vía Ahorro inicial Riesgo principal
Aval ICO Bajo, pero no elimina impuestos Cumplir requisitos y asumir toda la deuda
Aval autonómico Bajo Convocatorias, límites e incompatibilidades
Hipoteca al 100 % Bajo Interés, vinculaciones y sobreendeudamiento
Garantía adicional Bajo Poner en riesgo otro inmueble
Vivienda del banco Bajo o medio Comprar un activo problemático
Ayuda familiar Variable Fiscalidad y conflictos familiares
Alquiler con opción Gradual Perder primas o cantidades adelantadas
Pago aplazado Negociable Garantías exigidas por el vendedor

Criterios para comparar las opciones

Yo compararía cualquier alternativa utilizando cinco cifras:

  • Ahorro que queda después de comprar. Llegar a la firma con la cuenta a cero aumenta la vulnerabilidad ante averías, desempleo o gastos inesperados.
  • Cuota total de deuda. El Banco de España señala que las entidades suelen considerar prudente que el endeudamiento no supere aproximadamente el 30 % o 35 % de los ingresos.
  • Coste efectivo. Hay que revisar la TAE, las comisiones, los seguros y los productos vinculados.
  • Valor real de la vivienda. La tasación no sustituye una comparación con inmuebles similares vendidos o anunciados en la zona.
  • Horizonte temporal. Comprar suele ser menos flexible que alquilar y genera costes tanto de entrada como de salida.

Riesgos y errores frecuentes

El primer error es utilizar un préstamo personal para cubrir la entrada sin calcular su impacto. Su cuota reduce la capacidad hipotecaria y suele encarecer mucho la operación.

El segundo es pensar que una tasación alta permitirá financiar automáticamente todo el precio. La entidad decide cuánto presta y puede aplicar límites internos más estrictos.

El tercero es comprar solo porque se consigue financiación. La facilidad para endeudarse no demuestra que el inmueble sea rentable ni adecuado.

También es peligroso firmar arras antes de tener un estudio financiero serio. Si el contrato no incluye una condición de financiación bien redactada, el comprador puede perder las cantidades entregadas aunque el banco rechace la hipoteca.

Qué datos conviene revisar antes de actuar

Antes de presentar una oferta, prepararía un presupuesto con:

  • Precio máximo de compra.
  • Impuestos aplicables en la comunidad autónoma.
  • Tasación, registro, gestoría y posibles honorarios.
  • Reforma, mobiliario y mudanza.
  • Cuota hipotecaria en un escenario adverso.
  • Fondo de emergencia posterior a la compra.
  • IBI, comunidad, seguros y mantenimiento anual.

También revisaría CIRBE, nóminas, declaraciones fiscales, contratos laborales, extractos y cualquier deuda existente. El banco analizará la solvencia global, no solo el salario mensual.

Cuándo pedir asesoramiento profesional

Conviene consultar a un abogado o notario cuando intervienen avalistas, garantías sobre otra vivienda, pago aplazado, préstamo familiar o alquiler con opción a compra.

Un asesor hipotecario puede ayudar a comparar ofertas, pero debe explicar sus honorarios y sus posibles relaciones comerciales con las entidades. Para cuestiones fiscales, la revisión debe realizarse con un profesional que conozca la normativa de la comunidad autónoma correspondiente.

Conclusión

Comprar un piso sin entrada es posible, pero casi nunca significa comprar sin recursos. Las vías más razonables suelen ser los avales públicos, una solvencia excepcional o una ayuda familiar bien documentada. Las más delicadas son las que trasladan el riesgo a otro inmueble, al vendedor o a un familiar.

Mi criterio sería sencillo: si la operación solo funciona agotando toda la liquidez, añadiendo deuda cara o confiando en que los ingresos nunca bajarán, probablemente el problema no es encontrar financiación, sino que la compra todavía no es sostenible.

Criterio editorial

Contenido educativo. No constituye asesoramiento financiero, fiscal ni una recomendación personalizada de compra o venta.

3 Fuentes

Autor

Bertrand Regader

Revisión

Equipo editorial de Rentas Pasivas

Actualizado

17 de julio, 2026

Referencias enlazadas cuando el artículo usa datos, estudios o documentos externos.

Preguntas Frecuentes

¿Se puede conseguir una hipoteca del 100 % en España?
Sí, pero no es habitual ni existe un derecho a obtenerla. Depende de la solvencia, las garantías, el inmueble y la política de riesgos de cada entidad.
¿El aval ICO paga parte de la vivienda?
No. El aval reduce el riesgo asumido por el banco, pero el comprador sigue obligado a devolver la totalidad del préstamo.
¿Puedo financiar también los impuestos y gastos?
Es poco frecuente. Aunque se financie el 100 % del precio, normalmente el comprador necesita liquidez para impuestos, tasación y otros gastos de compraventa.
¿Es buena idea pedir un préstamo personal para la entrada?
Suele aumentar considerablemente el coste y la cuota total, además de reducir la capacidad hipotecaria. Debe analizarse con especial prudencia.
¿Una tasación superior al precio garantiza una hipoteca del 100 %?
No. La tasación es solo uno de los elementos analizados. La entidad puede limitar la financiación según el precio de compra, la solvencia y su política de riesgos.
Bertrand Regader

Escrito por

Bertrand Regader

Editor de Rentas Pasivas

Emprendedor y divulgador especializado en educación financiera, inversión inmobiliaria y creación de patrimonio a largo plazo. Firma contenidos de Rentas Pasivas con un enfoque práctico, transparente y prudente.

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Bertrand Regader. (2026, julio 17). Comprar piso sin entrada: 8 formas de conseguirlo. Rentas Pasivas. https://rentaspasivas.com/comprar-piso-sin-entrada

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